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EL ALTIVO SEMBLANTE DE LA VILEZA
"Falsa denuncia de abuso sexual"
(Julio, 2004)


La investigación realizada y la experiencia clínica me han permitido percibir, que la falsa denuncia de abuso sexual es engendrada silenciosamente en la mente y accionada por la conducta alienadora de algunos progenitores custodios y/o de parejas consensuadas. Esta es una estrategia tirana destinada a distorsionar el significado de los dichos y experiencias infantiles, amparada en la cercanía del contacto con el niño y con el objetivo terminal de exiliar del corazón de un hijo al progenitor no custodio, para ser habitado solamente por una sola figura vincular.

Este tipo de denuncias, se propagan intencionalmente en el proceso post-separación conyugal y lamentablemente se fomentan, porque frente a esta confabulación que esclaviza a algunos padres, co-existen interpretaciones imperfectas y fidedignas enlazadas con el principio del interés superior del niño y que devienen desde los distintos marcos de la alienación profesional.

El cuadro sintomático de la alienación profesional se refleja en aquellos expertos orientados a la salud mental (psiquiatras, psicólogos, psicopedagogos) que perseveran en errores conceptuales y clínicos y se encarna en la resolución práctica ejercida por abogados, cuando implica el uso indebido de buenos dispositivos jurídicos, lo que a su vez, se traslada otros ejecutores participantes (asistentes sociales) todos expertos y que en simbiosis, aceptan la veracidad de la artificiosa declaración de las falsas denuncias de abuso sexual.

Estos profesionales que interpretan de forma errónea e imperfecta el interés superior del niño, proceden precipitadamente, con escasa reflexión, potenciando el nefasto clima interaccional de la familia disuelta. En este contexto, al ignorar al presunto acusado lo condenan irremisiblemente a presidio moral, social, familiar y laboral, al eludir una intervención sistémica entre sus miembros, con lo cual, coadyuvan a la pérdida de una figura parental.

Afortunadamente, existen muchos especialistas de la psiquiatría y psicología con una interpretación fidedigna. del interés superior del niño, porque estos expertos mantienen prudencia profesional, lo que significa evitar líneas inductivas para neutralizar el riesgo de la sugestión. A su vez, poseen una comprensión profunda respecto de los devastadores efectos del falso recuerdo de abuso sexual en los niños, y conducen con criterio inteligente el frágil sentido de la realidad infantil.

Es innegable la existencia del horrendo abuso sexual contra los niños y el traumático recuerdo que persiste, dado que se quebranta de por vida, no solo la inocencia de la niñez sino la esencia de la persona. Este atentado debe ser implacablemente penado.

Al presente, el altivo semblante de la vileza plasmado en la falsa denuncia de abuso sexual, es ya una aguda pandemia y requiere ineludiblemente:

  • La formación y actualización de los profesionales de la salud mental, que trabajen como peritos a nivel de tribunales de menores.
  • Un debate social a través de los medios de comunicación, en base a los problemas éticos emergentes y su vinculación con la obstrucción del vínculo.
  • Sentar jurisprudencia en esta temática, para resguardar los derechos del niño en el lineamiento práctico y no desde el concepto teórico, para preservar aquello que es innegociable en la vida del hijo, la parentalización socioafectiva del padre y de la madre.

Si como sociedad y familia no encaramos esta lúgubre realidad, reflexionemos seriamente frente a estas preguntas:

¿qué tipo de persona se repatría desde el abuso social?
¿qué tipo de hijo retorna del minado campo de la falsa denuncia

M. Guisella Steffen Cáceres
Licenciada en Familia y Magíster en Ciencias de la Educación,
con Mención en Orientación, Relaciones Humanas y Familia.